¿Por qué el Salto Ángel es Patrimonio de la Humanidad?
La temática que aborda el Salto Ángel es la de un monumento natural de valor universal excepcional. Su fama mundial no es casualidad: es la cascada más alta del planeta, con una caída ininterrumpida de 807 metros y una altura total de 979 metros desde su nacimiento en el Auyantepuy hasta la base del cañón. Esta característica única lo convierte en un destino de interés científico, geográfico y turístico de primer orden.
Infografía comparativa que enfrenta al Salto Ángel (979 m) con algunos de los rascacielos más emblemáticos del mundo: Burj Khalifa (828 m), Shanghai Tower (632 m), Torres Petronas (452 m), Empire State (381 m) y Torre Eiffel (330 m). Una imagen que permite dimensionar la imponente altura del Kerepakupai Vená frente a las grandes obras de la ingeniería humana.
El Salto Ángel fue denominado patrimonio gracias a que se encuentra protegido dentro del Parque Nacional Canaima, una vasta región de más de 30.000 kilómetros cuadrados declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1994. Esta distinción internacional reconoce la importancia geológica y ecológica de este territorio, donde se encuentran los tepuyes más antiguos del planeta y ecosistemas únicos que deben ser preservados para la humanidad.
Mapa del Parque Nacional Canaima (izquierda) y emblema de la UNESCO (derecha). En 1994, la organización declaró esta vasta región de más de 30.000 km² como Patrimonio de la Humanidad, protegiendo al Salto Ángel y a los tepuyes más antiguos del planeta.




Felicitaciones por promocionar El Salto Ángel, ubicado en el corazón del Parque Nacional Canaima, en Venezuela, el Salto Ángel no es solo una maravilla natural; es un monumento a la magnitud del planeta. Con sus 979 metros de altura (de los cuales 807 son de caída libre), ostenta con orgullo el título de la catarata más alta del mundo. Está ubicado en el Parque Nacional Canaima, el cual constituye en el plano cultural, el hogar ancestral del pueblo Pemón, cuyas tres ramas principales —Taurepán, Arekuná y Kamarakoto— conservan lenguas, tradiciones y saberes milenarios y es un Patrimonio de la Humanidad decretado por la UNESCO. 1994
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